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Derechos Animales

7 mitos sobre la reversión de compensaciones de alcance 3 de la SBTi

Desmontamos los mitos más comunes sobre la polémica decisión de la SBTi y su impacto en los derechos animales y el clima.

18 min de lectura
Vista aérea de una granja industrial de ganado con humo de fondo y un bosque en el horizonte, aludiendo a las compensaciones de alcance 3
45%
Reducción de emisiones necesaria para 2030
Según el IPCC, para limitar el calentamiento a 1,5°C se requieren recortes del 45% para 2030.
70%
Potencial de reducción de emisiones alimentarias con dietas vegetales
Estudio de Poore & Nemecek (2018), Universidad de Oxford.
80 veces más que el CO2
Potencial de calentamiento del metano entérico a 20 años
Dato de la FAO (2023).
Equivalente a 100 millones de autos al año
Ahorro de emisiones si los ciudadanos de la UE reducen el consumo de carne un 50%
Estimación de la FAO (2023).

TL;DR: La reciente reversión de la SBTi sobre el uso de compensaciones de carbono para alcanzar objetivos de alcance 3 ha desatado mitos. Aclaramos qué significa realmente para las empresas, los consumidores y los animales, y por qué no es una excusa para perpetuar la ganadería industrial.

¿Qué es exactamente la reversión de la SBTi y qué implica en la práctica?

La reversión de la SBTi (Science Based Targets initiative) consiste en que, a partir de 2024, las empresas pueden usar compensaciones de carbono (créditos de reducción o remoción) para cumplir sus objetivos de reducción de emisiones de alcance 3, algo que antes estaba muy restringido. En la práctica, esto significa que las compañías podrán contabilizar estas compensaciones como parte de su estrategia climática, siempre que sigan cumpliendo con los requisitos de la iniciativa (SBTi, 2024). No es un cheque en blanco: la SBTi exige que las compensaciones sean adicionales, verificadas y que se priorice la reducción directa de emisiones. Este cambio busca acelerar la acción climática, pero ha generado confusión y mitos que aquí desmontamos.

Contexto: ¿Por qué la SBTi dio este paso y por qué genera tanto debate?

La SBTi es una organización que valida los objetivos de reducción de emisiones de las empresas según la ciencia climática. Su decisión de permitir compensaciones en alcance 3 (emisiones indirectas de la cadena de valor) responde a la necesidad de involucrar a más empresas en la acción climática, especialmente en sectores donde la reducción directa es tecnológicamente difícil o muy costosa (SBTi, 2024). El debate surge porque muchos expertos temen que las compensaciones se usen como una excusa para no descarbonizar, y porque los créditos de carbono han mostrado problemas de calidad y doble conteo (WWF, 2023). Además, tocamos un tema sensible: si las empresas del sector alimentario usan compensaciones para evitar reducir su huella, ¿qué pasa con la ganadería industrial, una de las mayores fuentes de emisiones de metano y deforestación? La respuesta corta: nada bueno. Por eso, aclarar los mitos es urgente para que la reversión no se convierta en un freno a la transición hacia sistemas alimentarios más justos y sostenibles.

Mito 1: La SBTi ha dado carta blanca a las compensaciones

Falso. La SBTi no ha eliminado sus estándares; ha flexibilizado el uso de compensaciones en alcance 3, pero con condiciones estrictas. Las empresas deben demostrar que las compensaciones son adicionales (es decir, financian reducciones que no habrían ocurrido de otra manera), que son permanentes (o que se usan mecanismos de reversión) y que se contabilizan de manera transparente (SBTi, 2024). Además, la iniciativa sigue priorizando la reducción directa de emisiones en los alcances 1 y 2, y las compensaciones no pueden usarse para cumplir esos objetivos. En la práctica, una empresa no puede emitir más metano de su ganadería y comprar créditos de reforestación para "quedar bien" sin pasar por un escrutinio riguroso.

Mito 2: Las compensaciones son siempre una excusa para no reducir emisiones

No siempre. Las compensaciones bien diseñadas pueden financiar proyectos de energía renovable, reforestación o captura de carbono que aportan beneficios climáticos y de biodiversidad (ver tabla más abajo). Sin embargo, es cierto que muchas compensaciones de baja calidad no logran reducciones reales, como han señalado investigaciones recientes (The Guardian, 2023). La clave está en la regulación y la verificación independiente. Para el sector de la ganadería industrial, depender de compensaciones sin reducir la producción es una trampa: el metano de origen entérico tiene un potencial de calentamiento 80 veces mayor que el CO2 a 20 años (FAO, 2023), y las compensaciones no pueden revertir el daño ecológico de la deforestación causada por la soja para alimento animal.

Tipo de compensaciónEjemploCalidad típicaRiesgo de greenwashing
Remoción (forestación, captura de carbono)Plantar árboles en zonas degradadasAlta si es verificada y con monitoreo de largo plazoBajo
Reducción (energías renovables)Financiar parques eólicosMedia, riesgo de adicionalidadModerado
Evitación (protección de bosques)REDD+ en la AmazoníaVariable, depende de la gobernanzaAlto si no hay control

Mito 3: Las compensaciones resolverán el problema climático por sí solas

Falso. Las compensaciones son un complemento, no una solución estructural. Según el IPCC (2022), para limitar el calentamiento a 1,5°C se necesitan reducciones drásticas de emisiones (45% para 2030), y las compensaciones solo pueden cubrir un pequeño porcentaje de esa brecha. En el caso de la agricultura animal, el potencial de reducción de emisiones es enorme: cambiar a dietas basadas en plantas puede reducir las emisiones alimentarias hasta 70% según un estudio de la Universidad de Oxford (Poore & Nemecek, 2018). Las compensaciones no pueden reemplazar esa transformación, y si las empresas las usan como excusa, estaremos hipotecando el futuro.

Mito 4: Las compensaciones de alcance 3 solo benefician a las grandes corporaciones

No es tan simple. Las grandes empresas suelen tener más recursos para comprar créditos de alta calidad, pero las pequeñas y medianas empresas (pymes) también pueden beneficiarse si se organizan en cooperativas o compran créditos agrupados. Además, el cambio normativo abre oportunidades para proyectos comunitarios de energía limpia o reforestación, que a menudo son gestionados por cooperativas locales (ICLEI, 2023). Sin embargo, hay un riesgo: las pymes pueden verse tentadas a usar compensaciones baratas y de baja calidad, lo que exacerba el greenwashing. Para evitar esto, la SBTi ha recomendado que las empresas publiquen sus metodologías y que los proyectos sean auditados por terceros (SBTi, 2024).

Mito 5: Las compensaciones son 100% seguras y verificadas

No siempre. Existen casos documentados de proyectos de compensación que no cumplieron sus promesas, como el caso de los créditos de REDD+ que no lograron reducir la deforestación (West et al., 2020). La SBTi exige que los créditos cumplan estándares como Verra o Gold Standard, pero incluso estos han mostrado fallas en la adicionalidad y la permanencia. Por eso, la iniciativa ha instado a las empresas a priorizar cadenas de suministro con emisiones reducibles y a no depender exclusivamente de compensaciones (SBTi, 2024). Los consumidores pueden exigir transparencia: si una empresa usa compensaciones, debe publicar informes detallados de sus proyectos.

Mito 6: Las compensaciones benefician a los animales y la biodiversidad

Pueden, pero no automáticamente. Algunos proyectos de reforestación o agroforestería pueden restaurar hábitats y proteger especies, pero las compensaciones no garantizan el bienestar animal. Por ejemplo, un proyecto de energía renovable no tiene impacto directo en la ganadería industrial. Además, si las compensaciones se usan para perpetuar sistemas de producción intensiva, los animales siguen sufriendo. La ganadería industrial causa deforestación, contaminación del agua y altas emisiones, y ningún crédito puede compensar el sufrimiento animal. Para los consumidores que se preocupan por los derechos animales, la única vía coherente es reducir el consumo de productos animales y apoyar alternativas vegetales.

Mito 7: Los consumidores no pueden hacer nada al respecto

Falso. Los consumidores tienen un poder enorme a través de sus decisiones de compra y su activismo. Pueden exigir a las empresas que revelen sus planes de descarbonización y que prioricen reducciones reales antes que compensaciones. Además, pueden elegir marcas que adopten prácticas climáticas y de bienestar animal rigurosas, como aquellas certificadas por organismos reconocidos. 🌱 En la práctica, una demanda creciente de productos vegetales ya está impulsando inversión en proteínas alternativas, lo que reduce la presión sobre el sistema ganadero (Good Food Institute, 2023). Individualmente, cada comida basada en plantas cuenta: si todos los ciudadanos de la UE redujeran su consumo de carne en un 50%, se ahorrarían emisiones equivalentes a las de 100 millones de automóviles al año (FAO, 2023).

Dato clave: La SBTi afirma que las compensaciones deben usarse "solo cuando las reducciones directas no sean posibles" y que deben ser "verificadas y de alta integridad" (SBTi, 2024). Esto significa que la carga de la prueba recae en las empresas, no en el consumidor.

Costes y trade-offs: ¿Qué implica para la economía y el planeta?

El uso de compensaciones puede reducir los costes de cumplimiento climático a corto plazo, pero a largo plazo puede ser más caro si no se invierte en tecnología limpia. Según un análisis de Carbon Trust (2023), los créditos de alta calidad suelen costar entre 10 y 50 dólares por tonelada de CO2, mientras que las reducciones internas pueden costar más al principio, pero ofrecen ahorros operativos (eficiencia energética) y reducen riesgos regulatorios. Para el sector alimentario, la transición a proteínas vegetales puede reducir costes de producción (menos tierra, agua y pienso) y aumentar la resiliencia de la cadena de suministro frente a sequías o enfermedades animales. Sin embargo, hay costes sociales: la ganadería industrial emplea a millones de personas en países en desarrollo, y una transición justa requiere reconversión laboral.

Cómo funciona en la práctica: Pasos para que las empresas usen compensaciones con integridad

  1. Medir todas las emisiones de alcance 3 con verificadores externos (protocolo GHG).
  2. Reducir primero las emisiones directas (energía, transporte, cambio de insumos).
  3. Financiar compensaciones solo para emisiones residuales, con criterios de adicionalidad y permanencia.
  4. Divulgar los informes completos, incluyendo la ubicación y tipo de proyectos, en su web.
  5. Revisar anualmente el portafolio de compensaciones y ajustar según los aprendizajes.

✅ Beneficios: mayor financiación para proyectos de captura, involucra a más sectores. ⚠️ Riesgos: greenwashing, mala calidad de créditos, retraso en la descarbonización.

Objeciones comunes: Respuestas a las críticas más frecuentes

"Las compensaciones son una distracción" — Pueden serlo si no van acompañadas de reducciones, pero bien usadas, complementan la acción. Según el IPCC (2022), necesitamos todas las herramientas disponibles, incluidas las remociones, para lograr cero emisiones netas.

"Es imposible verificar todo" — Es difícil, pero ya existen estándares robustos como Gold Standard y Verified Carbon Standard que ofrecen trazabilidad. La SBTi ha pedido auditorías externas para garantizar la integridad (SBTi, 2024).

"Las empresas solo buscan mejorar su imagen" — Algunas sí, pero la presión social y regulatoria está cambiando la ecuación. Un estudio de Harvard Business Review (2023) encontró que las empresas con objetivos climáticos creíbles obtienen mejores valoraciones de inversores.

Ángulo regional: ¿Cómo afecta esta política a América Latina y España?

En América Latina, muchas compensaciones provienen de proyectos de reforestación o protección de bosques, que pueden tener beneficios de biodiversidad si se gestionan con comunidades locales. Sin embargo, hay riesgos de acaparamiento de tierras y conflictos con derechos indígenas (OXFAM, 2023). En España, la ganadería intensiva es especialmente relevante en Cataluña y Castilla y León, y la reversión podría llevar a algunas empresas a comprar créditos en lugar de reducir el metano. Organizaciones locales como Ecologistas en Acción han pedido que se priorice la reducción de la producción porcina en lugar de permitir compensaciones. Para los consumidores, exigir productos locales y de temporada, así como reducir el consumo de carne, es una forma de presionar a favor de sistemas alimentarios justos.

Paisaje degradado con ganado y una pequeña zona de bosque nativo al fondo. Paisaje degradado con ganado y una pequeña zona de bosque nativo al fondo.

¿Qué puede hacer el lector desde hoy mismo?

  1. Infórmate: consulta si las marcas que consumes publican sus planes climáticos y de compensaciones.
  2. Exige transparencia: pregunta en redes sociales o escribe a empresas para saber cómo logran sus objetivos climáticos.
  3. Reduce tu huella: adopta una dieta basada en plantas, al menos un día por semana, y comparte recursos como nuestra guía de veganismo para principiantes.
  4. Apoya proyectos comunitarios: colabora con cooperativas locales de energía renovable o reforestación que tengan verificación independiente.
  5. Vota con tu cartera y tu voto: apoya políticas que regulen las compensaciones y la agricultura industrial, y vota a líderes pro-clima.

Conclusión práctica: La reversión de la SBTi no es una excusa para que la ganadería industrial siga contaminando. Las compensaciones deben ser la última solución, no la primera. Como consumidores, podemos impulsar un cambio real reduciendo el consumo de productos animales y exigiendo responsabilidad a las empresas.

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Mito 6: Las compensaciones de alcance 3 son la única vía para que las empresas cumplan sus objetivos climáticos

Falso. Las compensaciones son solo una herramienta complementaria dentro de un portafolio mucho más amplio de estrategias de descarbonización, y la SBTi sigue exigiendo que las empresas prioricen la reducción directa de emisiones en toda su cadena de valor antes de recurrir a créditos de carbono (SBTi, 2024). En el sector alimentario, por ejemplo, las empresas pueden reducir sus emisiones de alcance 3 sin comprar ni un solo crédito, simplemente rediseñando sus cadenas de suministro, apostando por la agricultura regenerativa o reformulando sus productos hacia opciones más basadas en plantas (FAO, 2023). De hecho, según un análisis de la consultora McKinsey (2023), las compañías que combinan reducciones internas con mecanismos de compensación selectiva logran mejores resultados financieros y reputacionales a largo plazo que aquellas que dependen exclusivamente de créditos de carbono. La clave está en entender que las compensaciones no son un sustituto de la acción climática real, sino un puente temporal mientras se implementan cambios estructurales en los procesos productivos y en las dietas que promueven.

"Bottom line: Una empresa que compra compensaciones sin reducir sus emisiones directas está haciendo greenwashing, no transición ecológica" (CDP, 2023).

Mito 7: Si una empresa usa compensaciones, ya no necesita cambiar su modelo de negocio

Totalmente falso. La reversión de la SBTi no exonera a las empresas de transformar sus modelos de negocio; más bien, las obliga a ser más transparentes sobre los límites de las compensaciones y a demostrar que estas son un complemento, no una coartada (SBTi, 2024). En el sector de la ganadería industrial, este mito es especialmente peligroso: si una empresa cree que puede seguir produciendo carne a gran escala y simplemente comprar créditos de carbono para 'equilibrar' su huella, está ignorando que las emisiones de metano entérico tienen un impacto climático inmediato y devastador, y que la deforestación asociada a la soja para piensos no es compensable con plantaciones de árboles en otras regiones (IPCC, 2022). Los estudios más recientes, como el de la Universidad de Oxford (Poore & Nemecek, 2018), demuestran que las dietas basadas en plantas pueden reducir las emisiones alimentarias hasta en un 70%, una cifra que ninguna cartera de compensaciones puede igualar en términos de costo-efectividad y beneficios colaterales para la salud y la biodiversidad.

Los costos y las compensaciones: ¿qué estamos sacrificando realmente?

Los costos de depender de compensaciones de carbono son múltiples y van mucho más allá de los euros por tonelada de CO2. Cuando una empresa del sector alimentario opta por comprar créditos en lugar de reducir su producción animal, está sacrificando la oportunidad de innovar en alternativas proteicas, de mejorar la resiliencia de sus cadenas de suministro frente a sequías o enfermedades, y de construir una reputación de liderazgo climático auténtico (FAO, 2023). Tampoco debemos olvidar el costo social: las compensaciones mal diseñadas a menudo desplazan a comunidades locales de sus tierras o financian monocultivos de árboles que no benefician a la biodiversidad ni a los ecosistemas (WWF, 2023). En términos económicos, según un informe de la consultora Systemiq (2023), el costo de las compensaciones de alta calidad puede oscilar entre 50 y 150 dólares por tonelada, mientras que las reducciones internas mediante eficiencia energética o cambios de producto suelen ser más baratas a largo plazo, especialmente si se consideran los beneficios de una menor exposición regulatoria.

En el plano ecológico, el costo es aún más profundo. Las compensaciones basadas en reforestación pueden tardar décadas en capturar carbono, mientras que las emisiones de metano de la ganadería industrial tienen un efecto inmediato en el calentamiento (FAO, 2023). Esto significa que, durante los próximos 20 años, el planeta sufrirá las consecuencias de emisiones que una empresa compensó con árboles que aún no han crecido. Es una asimetría temporal que ninguna certificación puede resolver, y que los responsables políticos deberían abordar con urgencia.

Mano de consumidor eligiendo una hamburguesa vegetal en un supermercado. Mano de consumidor eligiendo una hamburguesa vegetal en un supermercado.

Costos y trade-offs: lo que no te cuentan las empresas que venden compensaciones

Los trade-offs de las compensaciones son reales y deben sopesarse con honestidad. Por un lado, está el costo de oportunidad: cada euro invertido en un crédito de carbono es un euro que no se destina a tecnologías limpias internas, a formación de proveedores o a I+D de productos sostenibles (McKinsey, 2023). Por otro lado, existe un costo reputacional creciente: los consumidores están cada vez más informados sobre el greenwashing, y un estudio de la consultora Edelman (2023) revela que el 63% de los consumidores europeos desconfía de las compensaciones de carbono como herramienta climática, lo que puede dañar la marca de manera irreversible.

  • Costo ambiental directo: Los proyectos de compensación pueden desplazar ecosistemas nativos o generar impactos negativos en la biodiversidad si no se diseñan con criterios ecológicos (IPCC, 2022).
  • Costo social: En regiones como la Amazonía, proyectos REDD+ mal gestionados han provocado conflictos con comunidades indígenas (WWF, 2023).
  • Costo de gobernanza: Las empresas necesitan equipos internos capacitados para verificar la calidad de los créditos, lo que incrementa los costos administrativos (SBTi, 2024).

"Key stat: El 70% de las compensaciones forestales verificadas por los principales estándares no logran las reducciones de carbono prometidas, según un estudio de la Universidad de Berkeley (2023)."

Respondiendo a las objeciones más comunes de los defensores de las compensaciones

Los defensores de las compensaciones suelen argumentar que estas permiten financiar proyectos de energía renovable en países en desarrollo, algo que las reducciones internas no hacen. Es cierto, y las compensaciones bien diseñadas pueden aportar beneficios genuinos en términos de desarrollo sostenible (ICLEI, 2023). Sin embargo, ese argumento no justifica que las empresas del sector de la ganadería industrial las usen para evitar la transición hacia modelos alternativos. La objeción más frecuente es: 'Sin compensaciones, las empresas no harán nada por el clima, porque la descarbonización total es demasiado costosa'. Esta afirmación parte de una premisa falsa.

En realidad, la descarbonización profunda es viable en la mayoría de los sectores, especialmente en el alimentario, donde el cambio hacia dietas basadas en plantas es una herramienta inmediata y de bajo costo (FAO, 2023). Además, los avances en proteínas alternativas, fermentación de precisión y agricultura regenerativa ofrecen soluciones que abordan las emisiones en su origen, no en sus consecuencias. Otra objeción frecuente es que las compensaciones son necesarias para los 'residuales' (emisiones difíciles de eliminar). Es un punto válido para sectores como el cemento o la aviación, pero no para la ganadería, donde las reducciones son no solo posibles sino necesarias y deseables. Las empresas que argumentan que no pueden reducir su huella animal están ignorando las evidencias científicas que muestran alternativas escalables y rentables.

El ángulo regional: qué significa esta decisión para América Latina y España

Para los lectores de KindEco en España y América Latina, esta reversión tiene matices muy relevantes. En primer lugar, ambos territorios albergan ecosistemas críticos para la captura de carbono: la Amazonía, el Gran Chaco, los bosques andinos y los montes mediterráneos. Las compensaciones compradas por empresas globales a menudo financian proyectos en estas regiones, pero la gobernanza local es clave para que no se conviertan en una nueva forma de extractivismo verde (WWF, 2023). En países como Brasil, Colombia o Perú, los proyectos REDD+ han sido criticados por no contar con el consentimiento libre, previo e informado de las comunidades indígenas, un derecho reconocido en la legislación internacional (ONU, 2023).

En España, el debate se centra más en la ganadería intensiva, que según el Ministerio de Agricultura (2023) representa el 10% de las emisiones nacionales de gases de efecto invernadero. La decisión de la SBTi podría permitir que gran parte del sector cárnico español use compensaciones para evitar reducir la producción de cerdos, vacas o pollos, perpetuando un modelo que está en el centro de las críticas por su impacto ambiental y de bienestar animal. Sin embargo, también hay oportunidades: las cooperativas agrarias y los proyectos de agricultura regenerativa están bien posicionados en España y en países como México o Argentina, y podrían beneficiarse de financiación para implementar soluciones basadas en la naturaleza que no dependan de la ganadería industrial.

Próximos pasos prácticos: qué puedes hacer tú como parte del cambio

Frente a esta complejidad, los consumidores y los profesionales del ámbito alimentario no están indefensos. Las decisiones individuales y colectivas pueden presionar a las empresas para que prioricen la reducción real sobre las compensaciones cosméticas. Aquí tienes una guía práctica para actuar desde ya:

  1. Elige marcas transparentes: Apoya a empresas que publiquen sus emisiones de alcance 3 y que expliquen claramente cómo reducen sus emisiones directas antes de recurrir a compensaciones. Plataformas como Coolfood o el ranking de Oxfam pueden ayudarte a comparar (Oxfam, 2023).
  2. Reduce tu consumo de productos de origen animal: Cada comida basada en plantas reduce tu huella de carbono personal en aproximadamente 50% comparada con una comida a base de carne (Poore & Nemecek, 2018).
  3. Exige regulación: Firma peticiones y apoya campañas que piden que los gobiernos de España y América Latina incluyan la reducción de emisiones de la ganadería industrial en sus planes climáticos.
  4. Infórmate y comparte: Comparte estos mitos desmontados en tus redes sociales, especialmente entre jóvenes y profesionales del marketing y la sostenibilidad, que suelen ser los más expuestos a narrativas de greenwashing.
  5. Apoya proyectos comunitarios: Invierte o dona a cooperativas que promuevan la reforestación nativa o la agroecología en tu región, pero siempre con criterios de verificación independiente.

Mitos y realidades: tabla rápida para desmontar la desinformación

MitoRealidad basada en evidencia
"Las compensaciones son un atajo para el cero neto"No son un atajo, sino un puente temporal que no reemplaza la reducción estructural (SBTi, 2024)
"Todas las compensaciones son iguales"La calidad varía enormemente; las de alta calidad cuestan 3-5 veces más y están sujetas a verificación independiente (Systemiq, 2023)
"La ganadería no puede reducir sus emisiones"Las dietas basadas en plantas pueden reducir hasta un 70% de las emisiones alimentarias (Poore & Nemecek, 2018)
"Comprar compensaciones es suficiente para ser climáticamente responsable"La responsabilidad exige reducir primero, compensar solo lo residual (IPCC, 2022)
"Las compensaciones financian proyectos que nunca ocurrirían sin ellas"Muchos créditos no son adicionales, especialmente en proyectos de energía renovable en mercados maduros (Universidad de Berkeley, 2023)

Conclusión: la reversión de la SBTi no es una excusa para seguir contaminando

En definitiva, la reversión de la SBTi sobre el alcance 3 ha abierto una puerta, pero no para que las empresas se escuden en ella. Las compensaciones pueden tener un papel modesto en la transición climática, especialmente para emisiones residuales y en países con pocas alternativas, pero nunca pueden sustituir el cambio fundamental que necesitamos en la producción de alimentos y en nuestras dietas. Para KindEco está claro: la ganadería industrial es un problema sistémico que las compensaciones no pueden maquillar.

Las empresas que realmente lideran el cambio saben que la acción climática no se compra ni se vende; se construye con decisiones valientes sobre productos, cadenas de suministro y relaciones con las comunidades. Mientras tanto, nosotros, como consumidores, tenemos una herramienta imposible de ignorar: elegir qué ponemos en nuestro plato. Cada comida es un voto por un sistema alimentario más ético, más justo y más sostenible, sin necesidad de carbón barato.

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Las compensaciones no pueden compensar el sufrimiento animal ni la deforestación.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la SBTi y por qué ha flexibilizado las compensaciones de alcance 3?
La SBTi (Science Based Targets initiative) es una organización que valida los objetivos de reducción de emisiones de las empresas según criterios científicos. En 2024, permitió el uso de compensaciones en alcance 3 para acelerar la acción climática, especialmente en sectores donde reducir directamente es difícil o costoso. Sin embargo, las compensaciones deben ser adicionales, verificadas y no pueden usarse para alcances 1 y 2.
¿Las empresas pueden usar compensaciones para lograr todos sus objetivos climáticos?
No. La SBTi prioriza la reducción directa de emisiones en alcances 1 y 2, y las compensaciones solo se permiten para alcance 3, con condiciones estrictas. Además, deben cumplir estándares de calidad, adicionalidad y permanencia. No es un cheque en blanco; las empresas deben demostrar que han agotado las vías de reducción directa antes de recurrir a compensaciones.
¿Las compensaciones de carbono son una solución real al cambio climático?
Las compensaciones son un complemento, no una solución estructural. Según el IPCC, se necesitan recortes de emisiones del 45% para 2030, y las compensaciones solo cubren una pequeña parte. Además, muchas compensaciones de baja calidad no logran reducciones reales. Por eso, la prioridad debe ser la descarbonización directa de la economía, no depender de créditos de carbono.
¿Qué relación tiene la ganadería industrial con las compensaciones de alcance 3?
La ganadería industrial genera emisiones de metano, deforestación y contaminación. Las compensaciones permitirían a las empresas del sector alimentario contabilizar créditos para cumplir objetivos de alcance 3, pero esto no aborda el daño ecológico ni el sufrimiento animal. Por ello, desde KindEco insistimos en reducir el consumo de productos animales como única vía coherente.
¿Cómo puedo saber si una empresa usa compensaciones de manera responsable?
Exige transparencia: las empresas deberían publicar sus planes de descarbonización, informes detallados de los proyectos de compensación y verificación por terceros. También puedes consultar si sus créditos cumplen estándares como Verra o Gold Standard, y si priorizan reducciones directas antes que compensaciones. El activismo del consumidor es clave para impulsar prácticas responsables.
¿Las compensaciones benefician a la biodiversidad y a los animales?
No automáticamente. Algunos proyectos de reforestación pueden restaurar hábitats, pero las compensaciones no garantizan el bienestar animal. Además, si se usan para perpetuar la ganadería industrial, no tienen impacto positivo en los animales. Es esencial que las estrategias climáticas incluyan la reducción de la producción animal y apoyen alternativas vegetales.
¿Qué alternativas a las compensaciones existen para las empresas?
Las empresas pueden invertir en eficiencia energética, energías renovables, electrificación de flotas, y en cadenas de suministro sostenibles. En el sector alimentario, pueden reducir emisiones cambiando a proteínas vegetales, mejorando la gestión de residuos y adoptando agricultura regenerativa. Estas acciones reducen emisiones reales y evitan el greenwashing.

Fuentes

  1. Science Based Targets initiative (SBTi)
  2. IPCC Sixth Assessment Report
  3. FAO - Livestock and Climate Change
  4. Poore & Nemecek (2018) - Reducing food's environmental impacts
  5. WWF - Carbon credits: what they are and why they matter
  6. The Guardian - Revealed: more than 90% of rainforest carbon offsets are worthless
  7. Gold Standard
  8. Good Food Institute - Plant-based meat market insights

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